LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

domingo, 20 de mayo de 2012


CRISIS ENERGÉTICA
El petróleo: obstáculo y enemigo del crecimiento


En Europa y en España, las fuentes de energía renovables, como la eólica, la solar o la biomasa, son constantemente tildadas de inviables por dispersas, caras y, sobre todo, necesitadas de cuantiosas subvenciones (primas) para poder funcionar. La Agencia Internacional de la Energía, a nivel global, viene a demostrar justamente lo contrario: las energías fósiles (petróleo, gas y carbón), reciben un 500% más de subvenciones que las renovables.

¿Cómo es eso posible? En los países productores, los respectivos gobiernos mantienen artificialmente bajos los precios al consumo de los combustibles fósiles, para que los sectores pobres de la sociedad puedan acceder al mercado energético y para impulsar el crecimiento económico. Es el caso del gas natural en Rusia, o de las gasolinas en Irán y Arabia Saudita. En las naciones más ricas, en los países de la OCDE, con fuertes lobbys eléctricos, gaseros y petroleros, las energías fósiles disfrutan de mecanismos de ayuda indirecta que la AIE estima entre 45.000 y 75.000 millones de euros anuales.

Subsidios globales para combustibles fósiles (colores grises) y
renovables (colores verdes) en la parte superior de las columnas. En miles de millones de dólares.
Fuente: Agencia Internacional de la Energía

Si se retirasen paulatinamente todas esas subvenciones se obtendría una reducción de las emisiones de CO2 de tal magnitud que, para el año 2035, se habrían reducido en un 50% el total de emisiones necesarias para no superar en 2º C  la media de la temperatura global. Las subvenciones son, en consecuencia, uno de los más fuertes obstáculos en la batalla por mitigar y retrasar el cambio climático.

Además de un obstáculo, el mercado de los combustibles fósiles parece ser un potente enemigo del crecimiento. La relación entre crisis económicas y subidas del precio del barril de crudo está recibiendo atención. Para algunos analistas, las peores crisis económicas han venido precedidas de una subida de los precios del petróleo. El proceso sigue siempre las mismas pautas: subida del crudo, inflación, austeridad crediticia, entrada en recesión.

Naciones que más subvencionaron el consumo de combustibles fósiles dentro de sus fronteras
en el año 2010. Petróleo (rojo), gas natural (amarillo), carbón (negro) y electricidad obtenida mediante
combustibles fósiles (morado). En miles de millones de dólares. Fuente: Agencia Internacional de la Energía. 

La anterior ecuación funcionó con la primera gran crisis petrolera de 1973, que provocó, por ejemplo, la ruina de Italia y de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, la espectacular subida del crudo en 1973, 1974 y sucesivos años, recaudó el suficiente dinero (petrodólares) como para permitir explotar los yacimientos de Alaska, del Mar del Norte o del golfo de México.

Evolución del precio del petróleo (barril) entre 1985 y 2008.
Subida del precio a partir de 2003, en plena expansión
económica, hasta el estallido de la crisis. Desde entonces, y a pesar
de la recesión generalizada, el precio se mantiene por encima de los 100 $
Fuente: U.S. Energy Information Administration. La Documentation française

La actual crisis económica habría empezado a fraguarse con la subida, lenta pero constante, del precio del crudo a partir del año 2003, repitiéndose el esquema clásico: petróleo más caro, intereses más altos, inflación, bajada de intereses, estrangulamiento del crédito, crisis. En 2012, para conservar los precios del crudo dentro de límites aceptables sería imprescindible mantener la producción actual. Para eso, serían necesarias tres o cuatro Arabias Sauditas suplementarias. Y no las tenemos, de momento. Y si las localizamos (pizarras bituminosas, off-shore en aguas profundas, Océano Ártico,…), producirán un petróleo muy caro de extraer. Para mayores males, el petróleo del Mar del Norte ha alcanzado su "peak" y está en las últimas.

El año 2013 debería servir para empezar a crear un nuevo escenario energético y replantearse la economía basada en el crecimiento permanente. Un crecimiento, a su vez, sustentado por un petróleo que, muy posiblemente, jamás bajará de precio y muy subvencionado, lo que endeuda más a las cuentas públicas, estorba el desarrollo de nuevas energías y resta fondos para la sociedad en sanidad, educación, jubilaciones dignas y bienestar.     

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