LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

martes, 22 de mayo de 2012


CRISIS ENERGÉTICA y CAMBIO CLIMÁTICO
El estéril debate – 1


Unos cuantos españoles y españolas, con formación universitaria y buen nivel cultural, sufren una extraña obnubilación cuando abordan el asunto de la crisis energética y el cambio climático. Si se enfrentan a cifras y números, los rechazan para dejarse llevar por sentimientos y sensaciones. Si se ven acorralados, optan por parapetarse detrás de una cortina de estudiado escepticismo. No es un fenómeno exclusivamente español.

En los últimos diez o doce años, políticos, periodistas, profesionales y empresarios supuestamente responsables e inteligentes, despachan la amenaza de la penuria energética con displicencia y endurecen el gesto cuando se les intenta explicar que el cambio climático no es más que un problema energético añadido. Un complemento a la crisis energética permanente.

Hace tiempo que el principal asesor científico del Ministerio de Energía y Cambio Climático del Reino Unido (Department of Energy and Climate Change, creado en 2008), David John Cameron MacKay (*) se hacía eco de esta curiosa situación, planteando a los dubitativos británicos tres sencillas cuestiones, claramente homologables para los españoles más cerrados.

Kuwait 1991. Pozos de petróleo ardiendo tras la retirada iraquí.

1 -  A estas alturas de la vida, a nadie se le ocurre pensar que el gas natural, el petróleo y el carbón son productos que la madre Tierra fabrica cada noche y con gran habilidad en sus entrañas. Desde educación Primaria sabemos que los gases y petróleos que sacamos haciendo agujeros en la tierra llevan ahí enterrados millones de años y que un día se acabarán. Saber el concreto día del final es cosa de científicos, pero ya tenemos algunas pistas, bastante fiables y preocupantes, por cierto. Si tienen paciencia, les mostraré cosas en las próximas semanas. En esta certidumbre, ¿No sería mejor dejar de quemar, como auténticos alocados, algo tan precioso como los combustibles fósiles? ¿No es preferible guardarlos para hacer con ellos cosas más interesantes y provechosas, como plásticos y esas moléculas de la química orgánica que nos curan y protegen?

2 – España es un país con una penuria energética que mete miedo en el cuerpo al más valiente. Gas natural y petróleo nos vienen del exterior, de forma que nuestra seguridad en el abastecimiento depende de la buena voluntad de los demás y de la coyuntura internacional. ¿Podemos seguir dependiendo casi completamente de otros para garantizarnos la energía?

Efecto de un campo eólico off-shore

Estas dos primeras cuestiones bastarían para hacernos recapacitar, como sociedad madura  que desea proyectarse hacia el futuro. Cada año que pasa sin adoptar medidas muy claras que nos independicen de los combustibles fósiles agrava un problema que vamos dejando para que se lo merienden las siguientes generaciones de españoles.

3 – La tercera cuestión es meramente altruista y humanista porque se refiere al cambio climático que llevamos fraguando desde hace doscientos años y que también dejaremos, con toda su carga de incertidumbre, a las próximas generaciones. No hacer todo lo posible para frenar o reducir el cambio climático nos rebaja como personas y nos desacredita como civilización.

Escultura en terracota representando a Eneas huyendo de Troya.
Roma usó la imagen de Eneas, cargado con su anciano padre y arrastrando a su hijo,
como una imagen de la "Pieta" que anuda las generaciones, diferenciando y dando sentido a la vida humana.

Una profesora que imparte clases de Latín en el Liceo Francés de Madrid, originaria de Normandía y buena amiga, me describía el concepto de la “pietas” romana, nuestra actual “piedad”. Hace tres mil años, el pueblo romano contemplaba la vida como una cadena donde las generaciones se enlazaban las unas a las otras, usando como firmes eslabones el amor y respeto a los dioses, a los ancestros y a los hijos y nietos. Eso era la “pietas”, que daba sentido a la vida y que llegó a formar parte de la civilización cristiana.

El cambio climático se convierte en un reto que trasciende las naciones, las ideologías y los siglos. La medida de nuestra humanidad, de nuestra “Pietas”, está en asumir las culpas del pasado y hacer frente a los deberes y responsabilidades respecto del futuro ¿Seremos capaces de hacerlo?   

(*) Profesor en el Departamento de Física de la Universidad de Cambridge. 

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