LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

sábado, 20 de octubre de 2012



BHOPAL &  BARACALDO & BILBAO
Venenos sin fronteras


En la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984, una fuga de gases tóxicos escapó de la factoría de pesticidas situada en Bhopal (India – Madhya Pradesh). En pocas horas murieron entre 15.000 y 30.000 personas y esparció, en un radio de cinco kilómetros en torno a la industria, entre 4.000 y 12.000 toneladas de naftol, naftalenos, clorobencenos, dioxinas y metales pesados (1). Han pasado casi 28 años desde el accidente y nada se ha hecho todavía para descontaminar los suelos y acuíferos afectados.

A lo largo de 2012, la institución alemana Deutsche Gessellschaft für Internationale Zusammenarbeit (GIZ) ha intentado limpiar la factoría y los terrenos afectados de Bhopal, dentro de su labor humanitaria de cooperación y ayuda exterior. Sin embargo, la propuesta de trasladar hasta Alemania los miles de toneladas de tierra contaminada y de chatarra de Bhopal para ser tratada (incinerada), ha sido definitivamente desestimada este pasado mes de septiembre. El motivo es la negativa de las autoridades hindúes de responsabilizarse de posibles accidentes durante el traslado hasta Europa del veneno. Greenpeace aplaude la postura de India, ya que no es prudente pasear venenos por medio mundo.


Una imagen de la tragedia en Bhopal
que dio la vuelta al mundo.

Dos años antes de la fuga, técnicos de la empresa propietaria, Union Carbide (USA), ya sabían que la factoría hindú perdía tóxicos sobre el terreno circundante desde sus cisternas. Pero silenciaron el asunto. Cinco años después del accidente, en 1989, Union Carbide tuvo que abonar 366 millones de euros de indemnización a los familiares de las víctimas directas, pero nada hizo por limpiar la zona. No obstante, la empresa norteamericana, hasta ese momento líder mundial en productos químicos, no pudo sobrevivir y fue comprada por Dow Chemical. Ahora, los nuevos propietarios han “heredado” el infierno de Bhopal y nada quieren saber del problema.


Publicidad de Union Carbide en los años cincuenta y sesenta.
"La Ciencia ayuda a construir una nueva India". En lugar de ofrecer un tractor que reemplace al buey, la mano "divina" del progreso humano vierte un escalofriante líquido rojizo sobre la tierra.

Hoy, en Bhopal siguen naciendo niños con malformaciones, la anemia crónica se ha incorporado al acerbo sanitario local y el cáncer de hígado prolifera entre los habitantes de la ciudad. Los acuíferos siguen contaminados y la factoría se oxida un poco más con cada monzón. Si en la India encontramos un ejemplo de gestión empresarial “colonial”, sin regulación, sin normas de seguridad y únicamente pendiente de los beneficios, lo de Bilbao fue mucho peor.


La destruida factoría de Union Carbide, en la actualidad. Las autoridades de Madhya
Pradesh propusieron organizar visitas turísticas a la fábrica. ¿Idea acertada? Quizá sí, para no olvidar.

Baracaldo & Bilbao & Bhopal

El caso del veneno llamado Lindane y sus isómeros (Hexaclorociclohexano HCH), voluntaria y conscientemente esparcido por los alrededores de Bilbao, más que una mala gestión es un caso de infamia. En este mes de octubre de 2012 sigue siendo noticia porque, después de arrastrarse durante 46 años, los históricos vertidos salvajes de Lindane siguen acosando a los vecinos de Baracaldo, Sestao, Trapagan, Portugalete, Santurce, Gallarta, Abando, Ansio y Sondica. Les recuerdo la historia:

Hace 46 años, dos empresas químicas alemanas, Boehringer y Merck, decidieron fabricar un peligroso veneno en España. Hacerlo a cara descubierta era de lo más imprudente, por lo que buscaron un par de empresas “partner”, pequeñas e insolventes, para fabricarse un protector “Velo societario”. Si había problemas, cosa normal cuando fabricas “mierda”, es mejor pasar desapercibido y poner al frente de tus filiales a gente con pocos escrúpulos. Las empresas Nexana Industria Química (Asua, Erandio) y Bilbao Chemical (Ansio, Baracaldo), iniciaron su andadura hacia 1966, perdidas entre los cientos de talleres de gran zona industrial de la Ría del Nervión.

El almacén de Bilbao Chemical repleto
de veneno. La mitad de los cristales del edificio estaban rotos, esparciendo los vapores de sus tóxicos por todo el área del Gran Bilbao. Lo primero que hizo el Gobierno Vasco fue
encerrar el edifico completo dentro de un sarcófago hermético. Como si fuera un Chernobil.

Como la fabricación del Lindane (usado como pesticida y para matar piojos) generaba abundantes residuos tóxicos, las empresas procedieron a meterlos en sacos y esparcir el contenido por todos los solares, praderías, cunetas y arroyos de la comarca. Lo hicieron durante 16 largos años, con nocturnidad y alevosía. Tiempo suficiente para espolvorear y mezclar 185.000 toneladas de tierras de Vizcaya con el tóxico. Para que los polvos blancos del veneno no fueran muy visibles, se dedicaban a extraer arena de la playa de Muskiz y cubrir con ella los solares visitados.

Ni que decir tiene que las autoridades del momento (mandaba por aquí un general) no se enteraban de nada o miraban para otro lado, no fueran a molestarse esos señores empresarios alemanes tan estirados y sus elegantes socios tan bilbáinos. En el año 1982, los vertidos y la fuerte contaminación por Lindano eran sobradamente conocidos y el Gobierno Vasco exigió a las fábricas que dejaran de contaminar y, en adelante, guardasen los residuos en sus instalaciones. Así lo hicieron, hasta acumular cerca de 5.000 toneladas de tóxico puro en almacenes ruinosos. Cuando ya no cupo una cucharada más de Lindane, los empresarios cerraron la fábrica con llave, la tiraron al río Nervión, vaciaron sus cuentas corrientes y se largaron.


La celda de seguridad de Argalario (Baracaldo) durante la última fase
de su construcción. Al guardar un tóxico persistente, esta celda deberá ser vigilada 

durante siglos. Este vertedero, como el de Sondica, cuenta con planta de tratamiento de lixiviados

En el año 1996, el inventario de terrenos contaminados con Lindane y la visión del almacén de Sestao (Bilbao Chemical), producían ampollas en la piel y pesadillas entre las autoridades ambientales. Los ciudadanos, escasamente informados, vivían pisoteando tóxicos y al lado de una bomba química. Pero eso no era tan acuciante como el ansia de progreso. Porque... había que ampliar al aeropuerto de Bilbao (Sondica) y construir un enorme centro comercial en Baracaldo (con Ikea incluido). Pero el Lindane estaba por todas partes, en medio de la futura pista de aterrizaje y en pleno centro comercial cuya construcción se retrasó durante años a causa de los suelos contaminados. Para colmo, la Unión Europea, que iba a pagar buena parte de la factura del nuevo aeropuerto, era estricta con la salud ciudadana.

En 2000, el proceso de retirar el Lindane estaba en marcha, gracias al Fondo de Cohesión europeo que aportó el 80% de los 38 millones de euros que costó la ingente descontaminación (2). Se construyeron dos gigantescas celdas de seguridad para guardar 600.000 metros cúbicos de tierra contaminada en Baracaldo (Argalario) y en Sondica (Aeropuerto - AENA), además de montar una fábrica que inertizara la montaña de polvos blancos guardados mediante un proceso químico específico (Made in USA). Los grandes responsables, Boeheriger y Merck, negociaron pagar 4 millones de euros para que les dejaran en paz, mientras que los irresponsables empresarios bilbaínos siguen en situación de búsqueda y captura, aunque en paradero... ¡desconocido!

  
Proceso de construcción de la celda de Sondica. El vertedero
se encuentra adosado a la pista de aterrizaje del aeropuerto y carece de licencia.

Estamos en 2012 y el Lindane sigue presente en la vida de los bilbainos. En 2009 se encontró nuevamente Lindane en dos parcelas urbanizables de Ansio, que hubo que sanear antes de construir en ella un centenar de viviendas. En 2010 encontraron Lindane en el campo de fútbol de La Siebe y en el parque (infantil) de Tellaetxe. En 2010 se derrumbó una galería de la mina Malaespera y encontraron sacos de Lindane en el interior. En 2011 encontraron Lindane en las aguas subterráneas de Baracaldo. En 2012 ha aparecido, otra vez, Lindane disuelto en las aguas del embalse de Oiola que suministra casi todo el agua potable de Baracaldo. El embalse ya había sido clausurado durante dos años por este motivo. Sigue abierto el expediente judicial por construir las dos celdas de almacenamiento del veneno sin la preceptiva Evaluación de Impacto Ambiental, lo que las convierte en ilegales. Poco se sabe de los vertidos de Lindane efectuados por las criminales empresas por tierras de Soria y de Palencia.

Como puede comprobarse, las infamias de empresarios y políticos dejan rastro durante décadas, arruinando la salud de miles de personas. La empresa Boehringer había provocado otro caso de contaminación por Lindane en Hamburgo (Alemania) que tuvo que resolver en su integridad al aplicarse el principio "Quien contamina paga". Interrogada la empresa por su desvergonzada actuación en Bilbao, indicó que España no era Alemania. Eso debió decir también Union Carbide: que Bhopal no era Estados Unidos.

(1). La disparidad en las cifras es natural en India y sus  poco fiables estadísticas de hace treinta años.
(2) Una amplia y documentada descripción del proyecto se encuentra en la publicación "Medio Ambiente y Fondo de Cohesión en España" Editada por el Ministerio de Medio Ambiente en 2001 (Serie Monografías), donde se recogen ejemplos de actuaciones de este Fondo en el período de programación 1993 - 1999. 

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