LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

martes, 10 de junio de 2014

ABISMO PETROLERO
Nos empujan hasta el borde


Segunda ola de calor en el Reino de España y en Europa. El viernes 14 de junio, en Extremadura, en el valle del Guadalquivir y en el valle del Ebro se alcanzarán y superarán los 35ºC. En Francia se ha declarado la alerta naranja en 17 Departamentos, con la región de Alsacia puesta a cocer a 37ºC. Los suizos van con la lengua fuera y Zurich registraba hoy 31ºC. 

En Berlín y en Milán la temperatura es ya de 35ºC y 34ºC, respectivamente. En Verona, Romeo y Julieta empapan la camiseta bajo los 38ºC anunciados para hoy. En realidad, estas olas de calor son de lo más habituales. Porque lo habitual, según dicen algunos memos, es que a mediados del mes de junio haga más calor que en julio y en agosto.

Sudaremos y nos deshidrataremos a conciencia, pero seguiremos contando con el bendito petróleo y con el sagrado gas de fracking para mantener el tenderete en pie y a los lobbies bien engrasados. Hace un par de años, la industria petrolera y sus asociados (gas de fracking, petróleo de pizarras bituminosas), unidos a sus políticos asalariados, nos habían dibujado un mundo de ensueño. A partir del año 2020, los Estados Unidos reemplazarían a Arabia Saudita en el papel de suministrar al universo un torrente de petróleo y una catarata incontenible de gas de fracking a precios de risa. El mundo estaba a salvo... ¡Uff!


Fuerteventura (Canarias) Playa de Mal Nombre

La alegría por el estupendo calor que hoy nos proporciona el abundante petróleo y sus derivados se desinfla al leer las últimas previsiones emitidas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE) hace dos días. Al parecer, las cosas son muy diferentes. En el año 2020, Estados Unidos no estará en condiciones de exportar combustibles fósiles a nadie porque sus más ricos yacimientos de gas de fracking (Shale gas), el Bakken (Dakota del Norte) y el Eagle Ford (Texas) entrarán en declive acelerado. El 60% del resto del gas existente en la nación es inviable a causa de su dispersión, su pobreza y los costes inasumibles para extraerlo.

Según la AIE, las cuentas "guarras" del petróleo están levantando insoportables dolores de cabeza. Desde el año 2006, los yacimientos convencionales están bajando la producción por su paulatino agotamiento. En los últimos 14 años, desde el 2000, la industria petrolera ha aumentado sus inversiones un 180%, para poder aumentar la producción un triste 14%. Si las gasolineras quieren disponer de combustible en los próximos años será necesario invertir cifras de vértigo.

Los técnicos de la AIE estiman que se precisan unos 48 billones de dólares (35.000.000.000.000 de euros) para únicamente “mantener” la producción de petróleo a los niveles actuales, arañando la tierra en busca de crudo bajo los abismos marinos o bajo la Antártida. Eso representa el gasto de 850.000 millones de dólares al año, lo que hará crecer el precio del barril de crudo por encima de los 120 dólares provocando un cataclismo económico. Unos dineros que sobrarían para generar el 100% de la energía eléctrica que necesitamos mediante fuentes renovables.


Formentera (Baleares) Playa de Espalmador

Para oscurecer un poco más el negro horizonte, los países englobados en la OPEP necesitan restringir sus exportaciones de crudo para atender a la creciente demanda interna, antes de que les explote una insurrección sangrienta entre las piernas. Además, la llamada “primavera árabe” ha asustado a los regimenes feudales de Oriente Medio, que están destinando unos 800.000 millones de dólares anuales de sus presupuestos para subvencionar el precio del petróleo. A partir de ahora, deberán desviar parte de ese dinero para aliviar las necesidades sociales de una población con ganas de liarse a bofetadas. Los precios subirán.

En el Reino de España, eso de la AIE y sus cosas, tan lejanas e incomprensibles, son cantos de sirena. Con las energías limpias y renovables sancionadas y declaradas apestadas, lo más audaz que inventan nuestras clases dirigentes es organizar campañas de sondeos en aguas de Baleares y de Canarias en busca de petróleo. Lo importante es que las astronómicas inversiones en energía sucia se aceleren para llenar los bolsillos de los de siempre. Al fin y al cabo, invertir en esa aberración del sol y del viento es muy, pero que muy mal negocio porque es una energía que sale gratis y es eterna. Lo dicho: un mal negocio.

Además, como aseguran los estúpidos, si instalamos demasiados aerogeneradores la fuerza de sus aspas actuarán como las hélices de los aeroplanos y propulsarán a la Tierra hasta sacarla fuera de su órbita. Y si colocamos demasiados paneles fotovoltáicos coceremos la Tierra y nos saldrán forúnculos en el culo a todos (con perdón). 

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