LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

jueves, 6 de noviembre de 2014

CONSTERNADOS
La mediocridad y el delito encumbrados


Hace un par de años me hice miembro de una agrupación europea denominada “Les économistes atterrés”. Creada por economistas y profesores de universidad franceses, el término elegido para definirse, “atterrés”, puede traducirse como asombrados, consternados, afligidos, destrozados, estupefactos,… aterrorizados. Por toda Francia celebran encuentros y organizan conferencias para explicar y debatir el caos económico que las políticas neoliberales fundamentalistas está produciendo en los ciudadanos, proponiendo alternativas.

Son alternativas a un modelo económico que ha sumido en la pobreza a millones de europeos y que mantiene el mito del crecimiento desmedido y el absurdo del consumo sin límite de los recursos, al tiempo que favorece la corrupción. Este mes de noviembre, la Carta de “Les économistes atterrés”, anunciando un nuevo ciclo de conferencias, no tiene desperdicio:

Con el acelerador a fondo y el puño apoyado en el claxon, François Hollande y Manuel Valls van lanzados contra el muro… y nosotros viajamos con ellos. El dinero arrebatado a los contribuyentes y a los servicios públicos se entrega a los accionistas y al pago de acreedores, sin tener el menor efecto sobre el empleo. La transición ecológica no recibe financiación. La democracia se ve amenazada en sus cimientos.

El breve párrafo podría aplicarse al Reino de España con total tranquilidad, con solamente sustituir los nombres de Hollande y Valls por los de Rajoy, Guindos y Montoro. La diferencia está en que Francia es, económica y tecnológicamente, mucho más poderosa que nuestro Reino y, además, no sufre tanto la infecciosa podredumbre de mafias saqueando el dinero y los bienes públicos.

Las mafias están identificadas y listadas. Solo necesitamos abrir la prensa hoy, 6 de noviembre de 2014, e identificar las más de 300 multinacionales que han escogido el paraíso fiscal de Luxemburgo donde pagar menos de un mísero 2% de impuestos, dejando sin ingresos fiscales a las Haciendas de otras naciones europeas, empobreciendo a los europeos y sus servicios sociales. Entre ellas están "casas" tan guais y chulas como IKEA, la que nos vendía su igualitarismo y buen rollo. La desgravación se montaba “a la medida”, presuntamente a través de auditoras vestidas de Armani, como PwC, Deloitte, Ernst&Young o KPMG. 

Aunque lo de menos son los manejos de las corporaciones. Lo grave es que  representa un insulto a la ciudadanía comunitaria, y que esos enjuagues eran perfectamente conocidos por el ahora Presidente de la Comisión Europea, Jean – Claude Junckers, antes ministro de finanzas de la mafia oficial (legal) luxemburguesa. ¿Ahora resulta que los europeos estamos siendo gobernados por uno de ellos? Hace muchos años, décadas, que Europa está en manos de los lobbies.. 

La ruina de la Europa social y avanzada está servida. También llega la ruina ambiental, porque medio ambiente y economía están indisolublemente unidos. Tanto, que no pueden sobrevivir separados sin sufrir graves gangrenas. Cuando los “atterrés” mencionan la Transición Ecológica, los economistas “consternados” se refieren a la imprescindible lucha contra al calentamiento global, la urgente sustitución de nuestras fuentes de energía y su democratización, el poner freno a esta sociedad de consumo convulsivo, basada en la estúpida idea de que los recursos nunca se acabarán, y cuyos desechos nos envenenan, enferman y desbordan.

Si la foto instantánea de la situación puede parecer grave, es probable que empeore. Para el economista Paul Krugman, la deflacción y la posibilidad de una “japonización” de la economía europea es muy real. Con Junckers, Merkel, Draghi y otras perlas, la probabilidad es casi certeza. Los precios bajan en Portugal, España, Italia y Grecia arrastrados por la debilidad del consumo entre una población empobrecida y desempleada. El crecimiento y la actividad se estancan en Alemania y en toda la Zona Euro. Los daños de la deflacción y sus efectos pueden mantenerse por décadas, como sucedió en Japón.

Mientras el Banco Central Europeo sigue en manos de los “muchachos” de Goldman Sachs, mientras las grandes corporaciones escapan al fisco, corre el rumor de que el desempleo en el Reino de España puede hacerse crónico y estructural, estabilizándose en los 3,6 millones de desempleados (el 18%) durante décadas (BBVA). Pero los mediocres que gobiernan el Reino, aliados con los saqueadores, viven inmersos en su paranoia neoliberal y buscan cómo activar los “chacras” del optimismo desquiciado. Aunque cada vez conmueven a menos españoles y a fieles seguidores que se desenganchan por millones (Encuesta CIS – 5 Noviembre 2014).

Con la población laboral mermada y empobrecida, los precios seguirán cayendo y los ahorros de las familias se gastarán en sobrevivir, hasta agotarse. El paro estructural es una lacra que destruye la armonía de las sociedades. El robo fiscal por parte de las grandes empresas es ya masivo. En un escenario de reparto descarado del botín, la desigualdad crecerá hasta niveles tan insoportables que, desde su tumba, Santo Tomás de Aquino escuchará gritar su frase: “In extrema necessitate, omnia sunt communia” (En extrema necesidad, todo es común). De hecho, la idea se extiende ya por toda Europa y en España cristaliza en opciones políticas como “Podemos”.

Desde el punto de vista ambiental, la pobreza que nos acecha destrozará nuestro medio ambiente. Como ejemplo visible en estos días, es suficiente que el ayuntamiento de la capital del Reino de España, Madrid, rebaje ligeramente los gastos públicos (contratos) de la recogida de la basura urbana (privatizada) para que las calles se llenen de desperdicios malolientes.

Lo peor es que la transición energética se paralice y que la sociedad humana se aventure en un intrincado laberinto petrolero de incalculables consecuencias. Estamos metidos ya en ese peligroso bosque y la próxima entrada de este blog tratará de describir y medir sus pavorosas consecuencias.

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