LAS PENAS y ALEGRÍAS DEL MEDIO AMBIENTE, sus políticas y sus políticos.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

COMILLAS  BAJO EL MONZÓN
Las desventuras del cambio climático


Comillas, agosto 1993

Al atardecer del sábado 27 de diciembre, lluvias torrenciales descargaron sobre el litoral de Cantabria occidental (Reino de España). El suelo fue incapaz de retener tanta agua y ésta se acumuló rápidamente en las zonas más bajas de pueblos como Comillas y Cabezón de la Sal, inundando viviendas, locales y vías públicas. Uno de los principios del cambio climático se cumplía: “las lluvias serán torrenciales o no serán”.

En el caso de Comillas, la inundación de su centro urbano no es una novedad. El 26 de agosto de 1993, el pueblo soportó una tromba de agua que el sistema de colectores y alcantarillado no pudo negociar y se vieron barcas en las calles. Diez años después, las autoridades locales estaban trabajando en un nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), mientras el crecimiento urbanístico parecía desbocado y grandes extensiones de suelo habían ya sido impermeabilizadas y selladas por nuevas construcciones.

Por entonces, la agrupación vecinal “Procomillas” presentó alegaciones al PGOU, recordando a los redactores del Plan que el cambio climático no era un entretenimiento de científicos chiflados. Aquí se ofrece una fracción del contenido de aquellas alegaciones, debidamente entregadas a las autoridades responsables en septiembre de 2005  y que no obtuvieron la menor respuesta:


 Cambio climático
No obstante, la Asociación considera que la ausencia de mención alguna a las imparables consecuencias del cambio climático, y sus más que posibles efectos sobre el futuro socioeconómico y ambiental de Comillas, es una carencia de especial gravedad en el diseño del PGOU. Teniendo en cuenta que hacer frente a los efectos del cambio climático y adoptar la Directiva Marco de Aguas son dos grandes prioridades ambientales de la Unión Europea, los redactores del Plan  deberían mencionar y tomar en consideración:

-       El aumento en 4 grados centígrados de la temperatura media en Cantabria en el horizonte del año 2080. (Escenario ACACIA. Informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente – AEMA  Nº 2/2004)
-       La disminución de entre el 20% y el 30% de la pluviometría media de Cantabria en verano, época de máxima demanda del recurso, en el horizonte de 2080 (Escenario ACACIA – AEMA 2004)
-       La progresiva disminución de días muy lluviosos y húmedos, cifrada en más de tres días menos por cada década trascurrida. Cifra que puede reducirse significativamente en el futuro (IPCC – 2004).
-       El aumento de hasta 4,6 grados centígrados de media en la temperatura de las aguas del Cantábrico a lo largo del siglo XXI (Fuente IPCC – año 2001)
-       La progresiva disminución del caudal de los ríos y del volumen de sus descargas al mar en la cornisa cantábrica de hasta un 25% en el año 2070, sobre la base del año 2000 (CEDEX. Ministerio de Fomento. España 2003)
-       El progresivo aumento de los riesgos de lluvias torrenciales seguidas de inundaciones y de vientos huracanados (Informe Dirección General de Medio Ambiente CE. Prevención de Riesgos ambientales. Estrategia de protección de suelos).
-       El aumento medio del nivel del Cantábrico en hasta 0,48 centímetros, provocado básicamente por la dilatación térmica del océano, lo que supondría la desaparición de la playa de Comillas en el transcurso del presente siglo (Escenario SRES – IPCC – 2001).

A la vista de estas previsiones, avaladas desde el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) y la Agencia Europea del Medio Ambiente, el PGOU de Comillas debería ser cuidadoso a la hora de proyectar las necesidades en agua dulce de la futura población, así como disponer de suficiente suelo libre con capacidad para retener el agua y evitar el riesgo de inundaciones. Esta necesidad se hace aún mayor por la orografía donde se asienta el grueso del previsto desarrollo urbano de Comillas. A este respecto, se observa que dicha expansión se asienta fundamentalmente en el interior de una cuenca prácticamente cerrada, delimitada por elevaciones (La Coteruca, Rovacías, Carretera a Cabezón), y con una única salida para las aguas en el espacio que desemboca en la depresión del cruce del Bar Filipinas.


La inundación de 1993 volvió a repetirse pocos años después en el mismo espacio, a pesar de haberse aumentado la capacidad de los grandes colectores de aguas pluviales tras una larga y costosa obra. Después de la segunda inundación (octubre de 2005) y la tercera (julio de 2006) se hizo evidente la necesidad de contar con el “tanque de tormentas” en la zona baja del pueblo, capaz de hacer frente a los episodios de lluvias torrenciales. La infraestructura había sido recomendada en las alegaciones de la Asociación Procomillas que, en su resumen final, decían:


-     Recomendar en el PGOU efectuar estudios sobre la capacidad de retención y absorción de aguas de escorrentías extremas en la cuenca cerrada a urbanizar, propugnando la reserva de suelo libre para zonas de absorción. En su caso, ajustar las necesidades de evacuación de aguas de lluvia por sistemas de saneamiento. Prever la instalación de tanques de tormenta.
 
Una visión general del entramado urbano previsto en el horizonte de 2015, período estimado de vigencia del Plan, muestra la existencia de grandes espacios verdes al Oeste del casco histórico de Comillas (Seminario, Palacio de Sobrellano, jardines privados al sur de Sobrellano) y un lamentable vacío al Este, donde el suelo puede ser sellado y compactado en una enorme extensión. Resulta imprescindible buscar el equilibrio con la delimitación exacta de corredores o de espacios verdes capaces de absorber el agua de lluvia en el espacio delimitado entre la Coteruca, Robacías, el casco de la villa y la carretera de Cabezón. No es adecuado confiar en que Ayuntamiento, promotores y particulares desarrollen jardines y arbolados en las nuevas zonas urbanas del Sur y Este de Comillas.


Comillas, diciembre 2014

Han pasado ocho años desde la última inundación y el cambio climático sigue su imparable avance. El año 2015 llega y el PGOU no ha podido proteger al pueblo. El pequeño “tanque de tormentas” instalado en 2007 para retener lluvias torrenciales se ha mostrado claramente insuficiente. Simultáneamente, se han impermeabilizado más metros cuadrados en la cuenca de captación de lluvias, a causa de nuevas construcciones brotadas de la “burbuja inmobiliaria”.

La solución a las reiteradas inundaciones en Comillas no es fácil ni barata, ya que parte de un error de concepto: la carretera que sale de Comillas en dirección a Cabezón de la Sal fue construida en su día sobre un arroyo; la zona que se inunda fue en su día una pequeña marisma. Resulta imprescindible acometer el estudio hidrológico de la cuenca, pero hacerlo teniendo en cuenta las previsiones más pesimistas del cambio climático. Cuando los ambientalistas hablamos de la progresiva  "mediterranización" de Cantabria, usamos un término amable porque en realidad estamos ante la "tropicalización" de Cantabria. 

Las lluvias torrenciales (tropicales) no son tomadas a broma por otras autoridades europeas que, a toda prisa, construyen enormes tanques de tormenta en grandes ciudades. Algunas tan poco tropicales como Amsterdam. Desgraciadamente, en el Reino de España, demasiados políticos y demasiados ciudadanos siguen infravalorando los efectos del cambio en el clima mundial, causado por el efecto invernadero de nuestras emisiones.

En el caso de las inundaciones, tratar de ahorrar dinero en la mejora de los sistemas de retención y almacenamiento de escorrentías tropicales es un error muy grueso. El coste de los daños causados a bienes públicos y privados es siempre superior al gasto en medidas preventivas. Si el daño entrañase la pérdida de vidas humanas, ese ahorro entra en el terreno penal. Pero hacer comprender cosas tan simples a la mayoría de los políticos nacionales es tarea hercúlea y abocada al fracaso.

Coincidiendo en el tiempo con las (anunciadas) inundaciones de Comillas, un prócer político de Cantabria anunciaba su retirada de la vida pública. Se trata del Senador D. Gonzalo Piñero García - Lago, afecto al Partido Popular. Su prematura jubilación concluye 33 años de vida íntegramente dedicada a la política, costeada por la hacienda pública y los presupuestos municipales, regionales y estatales. Sus últimos ingresos conocidos, en el Senado del Reino, superaban los 6.000 euros mensuales. Don Gonzalo inició su vida política como diputado del Parlamento de Cantabria en 1987 y Consejero (ministro regional). Sucesivamente ocuparía los cargos de concejal del ayuntamiento de Santander (1991), alcalde de la ciudad (1995) y Senador (2004).

Las más satánicas leyendas urbanas que circulan por la bella ciudad de Santander, siempre  falsas y aborrecibles, cuentan que en el transcurso de uno de los mítines electorales que enriquecieron la vida política de Don Gonzalo, el prócer pidió con voz vibrante al entregado auditorio qué era lo que esperaba de su gestión. Una voz respondió desde el fondo de la sala… ¡¡Acaba el bachillerato!!  

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